EL AGRO NEUQUINO

Parte 1 – La tierra y las manos que no la tocan.

La postal que venden las agencias turísticas habla de lagos cristalinos, montañas inmaculadas y bosques vírgenes. Pero detrás de la imagen de postal del Parque Nacional Lanín y sus alrededores, se oculta una trama de concentración territorial y apropiación del paisaje a manos de pocos

Como si la biodiversidad fuera una cuestión puramente escénica, el territorio se gestiona —y se explota— desde una lógica que privilegia los intereses económicos sobre los ecológicos y sociales. El Informe de Diagnóstico del Estado de Conservación de la Biodiversidad en el Parque Nacional Lanín lo deja claro: existe un avance sostenido del uso antrópico de los suelos que pone en riesgo la viabilidad ecológica del parque en el largo plazo.

¿Quién decide el destino del suelo?

Más del 70% del área protegida presenta modificaciones provocadas por el uso humano. Entre las principales presiones detectadas están:

  • la expansión de actividades forestales intensivas (principalmente con especies exóticas como el pino),
  • la privatización de grandes porciones del territorio para loteos turísticos o productivos,
  • y la exclusión sistemática de las comunidades mapuche y campesinas que habitan ancestralmente la región.

Como advierte el informe, «la fragmentación del hábitat y la presión antrópica creciente afectan negativamente la conectividad ecológica del parque». Y cuando se pierde conectividad, lo que se rompe no es solo el equilibrio ambiental: también se rompe la relación de las personas con su territorio.

Concentración, exclusión y extranjerización

El fenómeno no se limita a lo forestal. En el entorno del parque, los procesos de concentración y extranjerización de tierras se han intensificado en los últimos 20 años, con la expansión de emprendimientos turísticos premium, cotos de pesca y grandes estancias. Es un modelo que reproduce el viejo patrón de la Argentina agroexportadora: tierra en pocas manos, producción para afuera, beneficios para otros.

Las estancias privadas representan el 15,3% de la superficie terrestre del parque Lanín, distribuido en unos 22 titulares, entre personas físicas y jurídicas – Año 2006 (Tabla 3.3.). El tamaño promedio de los establecimientos privados es de 2660 hectáreas

Mientras tanto, las comunidades locales —mapuches, campesinas, trabajadores— quedan relegadas del acceso a la tierra y del manejo de los bienes naturales, incluso cuando tienen títulos históricos o ancestrales.

2 – Bosques de papel: el monocultivo estatal de pinos.

Cuando el Estado siembra árboles que no dan sombra

Si hay algo que distingue a Neuquén del resto del mapa agropecuario es la doble cara del bosque. Mientras se defiende la biodiversidad en la vidriera turística, el Estado neuquino reproduce desde hace décadas un modelo forestal basado en monocultivos exóticos que destruyen ecosistemas, expulsan poblaciones y preparan el terreno para incendios y sequías.

El informe Radiografías del Agro Argentino (Tierra Viva, 2024) lo señala sin vueltas: el monocultivo de pinos —en su mayoría del género Pinus ponderosa— abarca más de 39.000 hectáreas, casi todas gestionadas desde el Estado a través de convenios con empresas privadas y fondos fiduciarios.

La forestación intensiva con pinos exóticos del género Pinus —introducidos masivamente por el Estado en las décadas del ‘70 y ‘80— es una de las principales amenazas identificadas en el diagnóstico. Se trata de un modelo que reemplaza bosques nativos, reduce la biodiversidad y altera profundamente el equilibrio hidrológico.

Estas plantaciones ocupan el suelo sin arraigo, sin cultura ni comunidad. Son “manos invisibles” que lo tocan solo para producir renta.

Además, el informe menciona con preocupación la aparición de incendios recurrentes vinculados a estos monocultivos, así como la pérdida de especies endémicas por el avance de estas masas homogéneas de pinos. “La introducción de especies exóticas representa un factor crítico para la conservación de la flora y fauna nativa del parque”, sostiene el informe en su apartado de recomendaciones estratégicas.

Un bosque sin biodiversidad

Según el informe de biodiversidad en el Parque Nacional Lanín, estas plantaciones alteran severamente el equilibrio ecológico al sustituir bosques nativos por especies foráneas, homogéneas y de rápido crecimiento. El resultado es un “bosque” sin sotobosque, sin hábitat funcional para especies nativas, sin la diversidad genética que sostiene a los ecosistemas.

Además, como advierten tanto el informe del Parque como Tierra Viva, estos pinos tienen altísima inflamabilidad, lo que incrementa el riesgo y la intensidad de incendios forestales, con consecuencias devastadoras para la fauna, el suelo y las comunidades cercanas. Aun así, el modelo se profundiza.

“Corfone sembró pino en tierras fiscales que estaban siendo utilizadas por comunidades mapuche, crianceros o familias que producía en los territorios con ganadería, quienes fueron desplazadas por el monocultivo forestal. De esta forma, fue desalojada la actividad caprina en el norte y en el centro de la provincia.”

Eduardo Siliquini, del MNCI-ST
Radiografías del Agro Argentino – Tierra Viva, 2024

¿Política pública o negocio inmobiliario?

Lo que fue presentado como una política de diversificación productiva se consolidó como un esquema extractivo: el Estado forestando, el privado ganando. En muchos casos, las tierras forestadas con fondos públicos son luego transferidas o concesionadas a actores privados que aprovechan las mejoras, gestionan la explotación o incluso venden los lotes como desarrollos turísticos o residenciales de alta gama.

En los hechos, el Estado actúa como agente de valorización de tierras el mercado. En muchos de los casos, beneficiando al mercado con bajos costos de acceso a la compra de tierras en zonas muy favorables. 

En el parque Nacional Lanin:

«El principal núcleo de forestación dentro del parque está localizado al sureste, en el área Meliquina-Filo Hua Hum. Este núcleo comprende la mayor extensión local contigua de plantaciones de pinos, tanto dentro como fuera de la jurisdicción del parque, con un total de 6000 hectáreas plantadas y una antigüedad de 10-25 años.”

-Pp 36  – ”Diagnóstico del Estado de Conservación de la Biodiversidad en el Parque Nacional Lanín: su viabilidad de protección en el largo plazo” INFORME FINAL 2006

Un Estado que siembra sin comunidad termina cosechando desarraigo.


El monocultivo de pinos no solo empobrece el suelo: también desertifica el vínculo entre la tierra y su gente.

3 – Agrotóxicos y ganancias: ¿Quién paga el precio?

La lógica del agronegocio se sostiene en una ecuación brutal: maximizar ganancias a costa de la salud colectiva.

El capítulo neuquino del informe Radiografías del agro argentino de la Agencia «Tierra Viva» advierte sobre el aumento en el uso de agrotóxicos en los valles irrigados del norte provincial. Un estudio científico realizado en 2022 dejó al desnudo los efectos silenciosos de ese modelo: en mujeres embarazadas de la Norpatagonia se encontraron residuos de plaguicidas prohibidos y de uso actual en el tejido placentario, lo que implica una exposición directa del feto a sustancias neurotóxicas.

El estudio —publicado en la Revista de Salud Ambiental— fue realizado por investigadores del Instituto de Investigaciones en Diversidad Cultural y Procesos de Cambio (IIDyPCa) de la Universidad Nacional de Río Negro y de la Universidad Nacional de Mar del Plata, entre otros centros académicos. El título: «Residuos de plaguicidas prohibidos y de uso actual en mujeres embarazadas de la Norpatagonia, Argentina: estudio piloto» (Rev. Salud Ambient., 2022).

Los datos son escalofriantes:

  • En el 95% de las muestras analizadas se halló clorpirifos, un insecticida neurotóxico vinculado al deterioro cognitivo en niños.
  • También se detectaron residuos de DDTs, endosulfanes, heptacloros y otros compuestos prohibidos desde hace décadas.
  • Las mujeres que vivían en zonas rurales presentaron mayores concentraciones de estas sustancias que quienes vivían en áreas urbanas.

¿Quién gana? Y sobre todo: ¿Quién paga el precio?

La respuesta está en el modelo agroindustrial que domina los valles neuquinos. Empresas frutícolas concentradas, fincas a gran escala y un paquete tecnológico inseparable del uso de químicos tóxicos. Para los empresarios del agronegocio, los plaguicidas son una herramienta de “eficiencia productiva”. Para los cuerpos que habitan los territorios, son una amenaza silenciosa, una carga química que atraviesa generaciones.

Este patrón no es una excepción ni una falla del sistema. Es el sistema mismo funcionando perfectamente: trasladando los costos sanitarios y ambientales a los pueblos mientras concentra los beneficios económicos en manos privadas.

La exposición a estas sustancias en etapas gestacionales no solo afecta el presente. Implica un daño futuro aún incalculable, una huella tóxica que puede repercutir en el desarrollo neurológico de niñas y niños, en el sistema endocrino, en la inmunidad. Pero estas consecuencias no entran en las planillas de Excel del agronegocio.

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FUENTES DE LA NOTA:

Radiografía del agro Argentino, Agencia de Noticias «Tierra Viva»: https://agenciatierraviva.com.ar/radiografias-del-agro-argentino-un-libro-con-quienes-meten-las-manos-en-la-tierra/

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Residuos de plaguicidas prohibidos y de uso actual en mujeres embarazadas
de la Norpatagonia, Argentina: estudio piloto
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