¿Quién puede vivir en San Martín de los Andes?

El Concejo Deliberante de San Martín de los Andes volvió a declarar la emergencia habitacional. Es la décima vez en dos décadas. La ordenanza, extensa y cargada de propuestas, reconoce nuevamente lo evidente: vivir en esta ciudad es cada vez más difícil para quienes no vienen a vacacionar o invertir.

Pero, ¿qué significa declarar una emergencia por décima vez? ¿Qué cambia cuando el síntoma ya es parte del sistema?


El metro cuadrado de bronce

San Martín de los Andes tiene el tercer metro cuadrado más caro del país. Lo dijo en el recinto el concejal Santiago Fernández, y aunque suene escandaloso, es apenas la superficie de un problema más profundo.

No se trata de una ciudad financiera, ni de un polo industrial ni de una metrópolis global. Su valor inmobiliario no se explica por su conectividad ni por su infraestructura. Se explica por su entorno. El paisaje es el capital. La montaña, el lago, el bosque, el aire puro: todo eso que alguna vez se pensó como bien común, hoy funciona como diferencial de mercado.

Lo que ocurre en San Martín no es único, pero sí emblemático. Según Gallego, Molíns y Dupén “Urbanizaciones incompletas y sus impactos territoriales en el Corredor Siete Lagos (2011)”, se trata de un destino en “fase madura” de su ciclo de vida turístico, cruzado por un fenómeno conocido como migración de amenidad: personas que llegan buscando “otra vida” y terminan consolidando un patrón de ocupación especulativa del suelo.


¿Turismo o expulsión?

La economía local se estructura sobre el turismo, pero el turismo dejó de ser sólo actividad y se convirtió en matriz. En la investigación de Rodrigo González, investigador del CEPLADES, el posturismo impone una lógica de consumo del territorio, donde “lo turístico” no se limita a lo visitado sino que invade el habitar.

Ese avance de lo turístico como forma de urbanización genera fenómenos como la tenencia de múltiples viviendas, el desarrollo de urbanizaciones incompletas y una ocupación cada vez más dislocada de las áreas de montaña, muchas veces sin servicios ni infraestructura, pero con alto valor simbólico y paisajístico.

En este contexto, las herramientas del Estado local parecen correr detrás de un modelo que no dirige. La emergencia habitacional no responde sólo a una “falta de planificación”, sino a una estructura donde el uso del suelo responde más al mercado que a la necesidad.


¿Qué se hace desde el Estado?

La ordenanza aprobada no es menor:

Promueve medidas como la activación del Banco de Tierras, la compra/gestión de tierras (incluso del Ejército), la creación de fideicomisos, autogestión habitacional, regularización dominial, observatorio de alquileres, alianzas con cooperativas y organizaciones y el desarrollo de infraestructura para nuevos barrios. Incluso, poner en funcionamiento una escuela municipal de producción estatal y autogestionaria de vivienda.

Pero las preguntas persisten:

  • ¿Puede un municipio intervenir en serio sobre una estructura de mercado que lo desborda?
  • ¿Cuánto margen tiene para transformar un territorio donde la propiedad ya está altamente concentrada?
  • ¿Qué pasa cuando el hábitat se define más por el deseo del inversor que por la necesidad del residente?

Ya en 2007, el informe “GEO San Martín de los Andes. Perspectivas del ambiente urbano”. advertía que el crecimiento urbano amenazaba el recurso turístico y degradaba el entorno natural sobre el que la ciudad se sostenía. Hoy, casi 20 años después, la advertencia toma forma de emergencia crónica.


Segundas residencias y casas vacías.

Durante el debate legislativo, se mencionó que más del 80% de las viviendas que se construyen en el casco urbano están destinadas a segunda residencia, y que hay un 25,6% más de viviendas desocupadas que el promedio provincial. A eso se suma que menos del 40% de las familias locales accede a una vivienda propia, y que el hacinamiento supera en un 10,2% la media neuquina.

San Martín de los Andes no se piensa como ciudad para vivir, sino como lugar para venir. Esa matriz —turística, especulativa, extractiva— produce el escenario que ahora se pretende corregir con ordenanzas.

Pero, ¿no es el Estado parte también de esa producción?


Lo que aún se puede cuidar, ser Carnaza en eso

No todo está perdido si todavía sentimos que esta ciudad nos duele. Si algo se remueve cuando vemos una casa vacía mientras una familia vive en un cuarto de chapa. Si todavía hay bronca cuando alguien dice que “así es el mercado”, como si eso lo explicara todo.

San Martín de los Andes tiene una escala humana, aunque amenazada. Hay barrios donde se saluda al vecino, caminos de ripio donde se camina sin miedo. Todavía hay comunidad, aunque el suelo se cotice en dólares.

Tal vez no tengamos todas las respuestas, pero sí sabemos que esta ciudad no puede ser sólo una postal congelada para otros. Algo se puede hacer cuando se habla, se duda, se comparte. Cuando un conflicto sale del expediente y se vuelve conversación entre vecinas. Cuando una historia individual empieza a sonar parecida a muchas otras.

Pensar el derecho a habitar no es sólo firmar escrituras: es defender la posibilidad de seguir haciendo vida en este lugar. La emergencia no es el final: es una señal de que algo se rompe, pero también de que algo importa. Y si importa, todavía puede cuidarse.

Fuentes consultadas

  • Gallego, E.C., Molíns, M.C. y Dupén, M.G. (2014). El ciclo de vida de destinos turísticos con Migración de Amenidad y su relación con los problemas de manejo de crecimiento. VI Congreso Latinoamericano de Investigación Turística, Universidad Nacional del Comahue.
  • González, R. (2023). Destinos post turísticos. Procesos territoriales y dinámicas de exclusión. Revista Difusiones, Nº 24, 2(1), Universidad Nacional del Comahue.
  • Hürstel, S.M. (2013). Caracterización de la expansión de desarrollos inmobiliarios de tipo residencial y turístico por sobre áreas de montaña de alta fragilidad ambiental. Tesina de grado, Facultad de Turismo, UNCo.
  • Otero, A., Gallego, E., y Dupén, G. (2011). Urbanizaciones incompletas y sus impactos territoriales en el Corredor Siete Lagos. XI Jornadas Nacionales de Investigación-Acción en Turismo.
  • Otero, A. y Gallego, E. (2007). El Agua: variable crítica en destinos turísticos de montaña. En: M.I. Fernández y O.B. Scher (Coord.), Situaciones Ambientales Argentinas y Canadienses, pp. 305-324.
  • Werner, F. (2007). GEO San Martín de los Andes. Perspectivas del ambiente urbano. Universidad de Flores, Proyecto Final de Ingeniería en Ecología.

Concejo Deliberante de San Martín de los Andes. (2025). Ordenanza de Declaración de la 10ª Emergencia Habitacional.

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Si llegaste hasta acá, es probable que veas que Carnaza es una propuesta diferente, y en esta apuesta de hacer comunicación, queremos seguir profundizando y yendo a fondo con muchas propuestas y formatos que venimos proyectando.

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