Uno de los períodos más secos de la historia
Así lo afirmó el geógrafo Matías Caso, técnico en GIS y meteorología de la Autoridad Interjurisdiccional de Cuencas (AIC), en una entrevista reciente con Radio Universidad CALF.
Detrás de esa advertencia hay registros, series históricas y una tendencia que ya no se puede tapar con discursos verdes de ocasión ni con pinos plantados como “compensación”.
El análisis de las precipitaciones acumuladas entre enero y agosto en Meliquina (Neuquen) muestra un descenso marcado en el último año. No se trata de una mala temporada aislada ni de un “capricho del clima”: los promedios históricos confirman un déficit hídrico persistente que ya impacta tanto en los ecosistemas como en la vida cotidiana de las comunidades.

Más calor, menos agua disponible
A esta menor llegada de agua desde el cielo se suma otro factor que a menudo pasa desapercibido: el aumento sostenido de las temperaturas.

El Servicio Meteorológico Nacional identifica que los veranos recientes se encuentran entre los más cálidos desde 1961. La tendencia parece consolidarse: Incluso cuando llueve “lo normal”, el calor extra rompe el equilibrio del sistema hídrico.
Más calor significa:
- más evaporación,
- menos retención de nieve en cordillera,
- recarga reducida de acuíferos.
Así, aun sin una caída drástica de precipitación puntual, el balance hídrico regional se vuelve negativo. Y como ya anticipó Miguel Pascual en la nota «Contaminación Río Chimehuin»: Menos agua, más temperaturas es el caldo de cultivo para la aparición de cianobacterias.

Agua bajo presión: usos que demandan más de lo que hay
La crisis del agua en la Patagonia no es solo climática.
La región se ha convertido en un punto estratégico para actividades económicas que reclaman este recurso finito:
- Hidrocarburos y minería, con consumos elevados y una tendencia arrasadora.


- Agroindustria intensiva
- Centrales hidroeléctricas, que dependen de caudales sostenidos.
- Nuevas industrias de alta tecnología, como los centros de datos, que requieren enormes sistemas de enfriamiento con consumo de agua en la mayoría de los casos.
En el mundo, cada vez más informes advierten que los centros de datos son ambientalmente insostenibles en contextos de estrés hídrico y energético. Aun así, la Patagonia aparece en el radar global como lugar “ideal”: clima frío, energía barata, tierra disponible.
La pregunta es inevitable:
¿ideal para quién, y a costa de qué?

Mari Menuco: contaminación que reduce aún más el agua utilizable
A la escasez se le suma otro problema igual de grave: la calidad del agua.
En los últimos meses, a partir del expediente administrativo EX-2022-00616469-NEU-SADM#SAMB, se detectó la presencia de metales pesados en los pozos de frontera P9, P24 y P25 del área Mari Menuco. El informe, solicitado por la propia operadora YPF, encendió alarmas adicionales: la aparición de mercurio no tenía antecedentes registrados en el sitio.
La Confederación Mapuche del Neuquén incorporó estos hallazgos a la causa penal N.º 94185/2017, en el marco de la Ley 24.051 de Residuos Peligrosos, señalando especialmente la peligrosidad de los metales pesados. A esto se suman los testimonios de comunidades y organizaciones ambientales que reclaman explicaciones oficiales que, hasta ahora, no llegan.
Aunque todavía no existe un diagnóstico público definitivo, el mensaje es inquietante: el agua que queda puede no ser segura ni para consumo humano ni para actividades productivas.
Y no se trata de un hecho aislado, solo se destaca por la cercanía al embalse. Entre 2015 y marzo de 2022 se registraron 9.242 incidentes ambientales vinculados a la industria del petróleo y el gas en Neuquén. Un promedio difícil de ignorar.
El 22 de octubre de 2025, una explosión en un ducto de Pan American Energy en el área Lindero Atravesado provocó una nueva fuga de hidrocarburos, muy cerca del embalse Mari Menuco.
Otro episodio que refuerza una idea incómoda: cuando un recurso escaso se contamina, su valor real se reduce drásticamente y la disputa por lo que queda se vuelve aún más feroz.
El Chocón y las cianobacterias: ¿una señal de alarma?
En este contexto, la aparición de cianobacterias en el embalse Ramos Mejía (El Chocón) funciona como una advertencia difícil de relativizar.

Estos microorganismos proliferan en aguas templadas, con baja circulación y alta carga de nutrientes. Muchas especies producen toxinas que afectan la potabilización del agua, la vida acuática y la salud de personas y animales.
Que aparezcan en un embalse clave para la generación eléctrica y el abastecimiento urbano no es un fenómeno aislado ni casual. Es el resultado de un combo conocido: más temperatura, menos recambio de agua y mayor presión humana sobre la cuenca.
La paradoja patagónica: reserva estratégica en crisis
Mientras todo esto ocurre, la tierra se sigue vendiendo hacia afuera como territorio ideal para grandes inversiones:
- clima frío,
- energía “barata”,
- disponibilidad de tierra.
Pero esa narrativa choca de frente con la realidad ambiental. Mientras se proyectan actividades que requieren grandes volúmenes de agua, las cuencas muestran señales claras de agotamiento y contaminación.
La pregunta deja de ser retórica:
¿Se puede seguir ofreciendo agua como ventaja competitiva cuando el sistema hídrico ya está bajo estrés estructural?
¿Planificación o inercia?
La Patagonia atraviesa una encrucijada histórica. No es solo una región que enfrenta más sequía o veranos cálidos: es una sociedad que deberá decidir cómo, para quién y con qué reglas se administra su recurso más vital.

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Fuentes:

https://ws2.smn.gob.ar/pronostico-trimestral
https://www.aic.gob.ar/Sitio/home

La portada que no fue, ¿la nota que será?





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