«El agua : espejo, identidad y futuro»

Tres territorios, un mismo patrón: la crisis hídrica que Neuquén no quiere reflejar.


Mari Menuco: la fuente de agua amenazada

Mari Menuco no es solo un lago: es el tanque de agua dulce que abastece a tres de cada cuatro habitantes de Neuquén capital, a toda Centenario y a los sistemas de riego que mantienen vivo el Alto Valle. Un espejo azul que, desde hace décadas, se rodea de pozos petroleros, ductos y pasivos industriales, como si el riesgo de contaminarlo fuera un problema menor.

Hoy ese riesgo tiene forma de decreto: el N.º 276/2025, con el que el gobierno provincial le otorgó a YPF cuatro nuevas concesiones en Vaca Muerta por 35 años y una inversión anunciada de más de 13.000 millones de dólares. Entre ellas, La Angostura Sur II, ubicada en territorio de la comunidad mapuche Kaxipayiñ, proyecta la perforación de pozos piloto justo en el istmo que conecta Mari Menuco con Los Barreales.


Un punto crítico del sistema hídrico: allí cualquier filtración, fisura o derrame puede impactar directamente en el agua que bebemos y en la que riega una de las zonas frutícolas más importantes del país.

El proyecto de YPF prevé, solo en esa primera etapa, pozos horizontales de 2.000 metros con 28 etapas de fractura cada uno, para luego multiplicarlos por decenas. Todo en un área atravesada por infraestructura gasífera envejecida, cañerías corroídas y pozos abandonados —algunos sumergidos bajo el agua desde los años noventa, cuando se construyeron los embalses—, lo que multiplica el riesgo de fisuras y filtraciones.

La comunidad Kaxipayiñ no fue consultada, a pesar de que la ley provincial 3401 y el Convenio 169 de la OIT garantizan el derecho a la Consulta Previa, Libre e Informada.

“Nos enteramos del proyecto porque tuvimos que parar un par de máquinas de YPF que ya estaban dentro del territorio reconocido de la comunidad”

Denunció el Werken Gabriel Rolando Cherqui.

El conflicto territorial se entrelaza así con el ambiental: sin reconocimiento y sin consulta, se avanza sobre una de las fuentes de agua más estratégicas del norte patagónico. 

El 20 de julio, la defensa del lago se cruzó con otro reclamo histórico: el reconocimiento legal de cuatro comunidades que llevan años esperando su personería jurídica. La respuesta del gobierno de Neuquén no fue diálogo, sino represión.

Ese domingo, la policía desalojó con gases lacrimógenos y balas de goma a un grupo de manifestantes encadenados frente a Casa de Gobierno, entre ellos mujeres, niñas y niños, y hasta un joven en muletas. 

El mensaje fue doble: por un lado, no habrá reconocimiento a los pueblos originarios; por otro, se despeja el camino para que avance el fracking en Mari Menuco.

Defender el Mari Menuco es defender la integridad del agua que alimenta la vida en Neuquén y el Alto Valle. Porque, en un territorio donde el fracking se expande sin límites, cada metro de perforación en sus orillas es una amenaza directa a nuestra canilla y a nuestro plato de comida.


EPAS: desinversión, parches y un vaciamiento documentado

La crisis hídrica que amenaza al Mari Menuco no es solo consecuencia de la presión petrolera y urbana: también está vinculada al vaciamiento sistemático del Ente Provincial de Agua y Saneamiento (EPAS).

Un repaso por titulares de los últimos años muestra una secuencia repetida: plantas de tratamiento obsoletas, reclamos gremiales por falta de herramientas, barrios sin provisión regular, obras prometidas que nunca se terminan y un estado de emergencia permanente que se “administra” a fuerza de parches.

En 2021, trabajadores denunciaban que la planta del Parque Industrial de Neuquén (PIN) funcionaba con equipamiento deteriorado y sin mediciones básicas para el tratamiento de efluentes. En 2023, los mismos reclamos se repetían, sumados a cortes de agua en plena ola de calor y demoras en la reparación de cañerías troncales. En 2024, barrios enteros de Cutral Có y Zapala quedaban sin servicio por roturas no previstas en el cronograma de mantenimiento.

La situación estalló nuevamente en julio de 2025, cuando trabajadores bloquearon el acceso a la planta del PIN denunciando que “hace 40 años que no se hace nada”. Las imágenes de la protesta mostraban candados en los accesos, guardias de seguridad que tenían las llaves de los sectores de trabajo, y efluentes vertidos sin tratamiento directo al río Neuquén.

Mientras tanto, el EPAS destinó fondos millonarios a la contratación de un software de gestión interna por un monto de $203 millones (valores de 2024), equivalente al costo de reparar y modernizar varias plantas de tratamiento de escala media en el interior provincial.

La ecuación es clara: cada peso que no se invierte en infraestructura y mantenimiento se traduce en menos capacidad para garantizar agua segura y tratar los residuos cloacales. El deterioro no es un accidente ni un hecho aislado: es el resultado de una política sostenida que prioriza gastos administrativos, tercerizaciones y compromisos externos por encima de las necesidades básicas de la población.

El EPAS, creado para garantizar el derecho humano al agua, hoy funciona como una estructura fragmentada, sin un plan de inversión sostenido y con una plantilla de trabajadores que, entre paros y bloqueos, advierten que el colapso operativo no es un riesgo futuro: ya está ocurriendo.

Entre las denuncias más graves:

  • Planta Parque Industrial (PIN): hace 40 años que no recibe inversión seria. El agua cloacal prácticamente entra y sale sin tratamiento hacia el río Neuquén en múltiples ocasiones según los trabajadores.
  • Candados en sectores de trabajo: el personal técnico debe pedir permiso a seguridad privada para ingresar a operar equipos.
  • Tercerizaciones millonarias: empresas privadas cobran cifras desorbitadas por tareas que el organismo podría hacer con su propio personal, si tuviera recursos y personal suficiente.
  • Sueldo básico por debajo de la línea de pobreza y reducción de personal en distintas localidades.

“Como entra el agua, sale al río. No hay equipos para medir oxígeno, no hay barro, no hay sedimentador funcionando”, denuncian los trabajadores.

Este deterioro no es casual. Trabajadores y gremios lo nombran sin vueltas: se está desfinanciando al EPAS para justificar su privatización, siguiendo un libreto que también se ve a nivel nacional con la avanzada para privatizar AYSA.


Payla Menuco: vivir al pie del agua y no poder beberla

A menos de doscientos metros por debajo de la base del Cerro Chapelco, viven las comunidades Mapuche Curruhuinca y Vera, parajes de Payla Menuco y Newen Antv respectivamente. Desde allí se ven las pistas, los bosques talados y, en verano, los hilos de agua que bajan de las nacientes. Agua que, antes de llegar a sus rukas, ya está enferma.

El complejo invernal usa vertientes puras para fabricar nieve artificial y vierte efluentes cloacales en un sistema de tratamiento inadecuado, sin techo, que desborda en invierno y filtra en verano. Lo que baja por la pendiente arrastra contaminación hacia el área de pastoreo, las huertas y las casas. En el verano de 2024, una epidemia de origen hídrico enfermó a buena parte del paraje. En enero de 2023, 90 niños de la escuela primaria fueron afectados por otro foco de contaminación detectado por autoridades sanitarias.

La historia no es nueva. En 2002 una jueza confirmó la contaminación por los baños del complejo y ordenó su cierre por un día. Entonces se formó una mesa de diálogo con 10 puntos a cumplir por el gobierno y la empresa. Ninguno se respetó. Como respuesta, la provincia instaló una red de agua potable administrada por la cooperativa local, pero sin mantenimiento adecuado: filtros rotos, cañerías obsoletas y capacidad insuficiente para una población que crece. El año pasado, las familias llegaron a pasar decenas de días sin agua, dependiendo de bidones.

07/08/2025 – Comunidades en el concejo deliberante por el Agua

Hoy son unas 200 familias —cerca de 350 personas—. Cada verano, sufren la escasez y, cada invierno, la contaminación. La tala ilegal del bosque nativo en la concesión, la pérdida de retención de humedad y la acumulación de chatarra en las nacientes agravan el panorama.

El “pillañ mawiza” (montaña sagrada) comprendido como un sistema de vida integral se ha convertido en un espacio de negocios turísticos, pasivos ambientales y licitaciones que se juegan entre capitales concentrados. Ni la empresa anterior ni el nuevo concesionario —el grupo Trappa, dueño de otros grandes centros de esquí— han asumido la reparación real del daño.

La demanda por el derecho al territorio sigue intacta, gane quien gane las licitaciones. Pero aquí el reclamo es doble: que se respete la identidad mapuche y que se garantice algo tan elemental como el acceso a agua segura. Porque no hay paradoja más obscena que vivir en el origen de las aguas y no poder beberlas.


Conclusión – El agua nuestro espejo

El Mari Menuco es hoy un espejo incómodo: refleja no solo la belleza y la abundancia que todavía guarda, sino también la voracidad y la desidia que lo amenazan. Refleja un EPAS que, en vez de fortalecerse, se va vaciando año tras año; y refleja comunidades como Payla Menuco, que sobreviven dos décadas sin agua potable, justo debajo de un cerro que produce riqueza para otros.

Cada titular de los últimos años nos cuenta la misma historia con diferentes actores: promesas, licitaciones, parches, silencios, urgencias que se vuelven costumbre. Y mientras tanto, seguimos drenando —en todos los sentidos— las reservas que sostienen nuestra vida.

No hay futuro posible si seguimos pensando el agua como un recurso infinito o como un problema ajeno. El agua es un límite. Un límite físico, pero también un límite político: ahí donde fallamos en cuidarla, mostramos el tamaño real de nuestra voluntad de convivir.

Quizás sea momento de mirarnos en ese espejo sin bajar la vista. Preguntarnos de qué manera, cada persona, comunidad y sector puede ser parte de la solución. Tomar conciencia de que la problematización no es solo una tarea de medios o militantes: es una responsabilidad colectiva.

Porque si no lo hacemos, dentro de unos años, cuando abramos la canilla y no salga nada, el silencio nos va a devolver la pregunta que hoy todavía podemos tratar de responder.

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Fuentes de la nota:

https://www.lmneuquen.com/neuquen/lago-mari-menuco-pesar-la-alerta-cianobacterias-la-gente-se-mete-al-agua-n1166933

https://lu5am.com/trabajadores-del-epas-denuncian-falta-de-inversion-y-contaminacion-en-el-rio-neuquen/

https://weblavoz.com.ar/secciones/politica/130749-trabajadores-del-epas-chos-malal-denunciaron-sobre-precios-en-contrato

https://realpolitik.com.ar/nota/63979/neuquen-polemica-en-el-epas-por-la-contratacion-de-una-empresa-privada/

https://revistacitrica.com/chapelco-contaminacion-agua-mapuche-neuquen

https://www.laizquierdadiario.mx/San-Martin-de-los-Andes-Emergencia-ambiental-por-contaminacion-del-agua-en-el-Paraje-Payla-Menuko

Una respuesta a «Sacrificar el Agua, ¿negociar la sed?: Mari Menuco, EPAS y Payla Menuco»

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